Salida del 30 de Mayo de 2009: Sierra Nevada

Tras bastantes días de mal tiempo y, lo que es peor, muchísimo trabajo (congresos por aquí, fin de curso por allá...) la tarde del viernes parecía que iba a ser nuestra oportunidad de disfrutar un poco de nuestros cielos. Tanto Antonio como yo teníamos desde hacía bastante tiempo un mono impresionante de hacer una escapada visual a la Sierra, ya que La Azotea, aunque está siendo fantástica para aprender a fotografiar el cielo, la verdad es que ofrece pocas satisfacciones en visual.

Esa tarde se nos presentaba ajetreada, ya que yo tenía que ir a Cullar a terminar de montar la exposición de fotos de la S.A.G. Cosmos: Vistas desde la Nave Tierra en el centro cultural de dicha localidad, y la verdad es que nos llevó más tiempo del previsto (aunque a las 8 de la tarde terminamos). Después del montaje fui a Armilla donde nos posimos a montar el Pequeñín de Antonio en la furgoneta. Sobre las 10 de la noche fuimos a Granada a recoger el resto de nuestros enseres (¡¡y la ropa de abrigo!!) y entre unas cosas y otras hasta las 11 no estabamos en la carretera camino de la Sierra.

Esa noche iba a ser una noche un tanto diferente, porque al margen de los dos chalados autores de esta página, íbamos a tener invitados: las vecinas de Antonio (de las que hablamos anteriormente) y unos amigos suyos.

Llegamos a la explanada del Dornajo sobre las 12 de la noche y rápidamente Antonio se puso a montar su Chiquitín. Mientras tanto yo les hice un pequeño recorrido por los alrededores de la explanada para ver las luces de Granada y una de las simas que hay por allí. Por cierto, que hay que mencionar un detalle curioso (el mundo es un pañuelo, y Granada más): resulta que uno de nuestros invitados fue alumno de Antonio Jesús Gil, uno de los miembros de la S.A.G. Según nos contaron, parece que Antonio Jesús consigue transmitir su entusiasmo por los astros a sus alumnos :-) ¡Felicidades Antonio Jesús!

La primera parte de la noche transcurrió sin mayor problema. Mientras que Zerjillo se puso a montar el SW ED80 con la EQ6, Antonio comenzó a enseñar Saturno y la Luna a nuestros invitados. Dada la espectacularidad de ambos astros, durante ese ratito no paramos de escuchar unos "aaah!", "ooohh!" y algún que otro "pues yo no veo ná" (cuando se movía más de la cuenta el telescopio).

Más tarde dimos otros objetos también muy espectaculares (¡¡y más con el Pequeñín!!) como fueron M57 (rebautizada como la "Nebulosa del Filipino", la Nebulosa del Cisne, rebautizada como la "Nebulosa del Pescado", que por cierto, lucía completamente espectacular, ofreciendo muchísimos detalles y M13, con una puntualidad en las estrellas  y una resolución magnificas.

El pequeñín trabajando

Entre idas y venidas del Chiquitín también comenzamos a utilizar el SW ED80. Este telescopio nos está dando grandes satisfacciones con nuestro satélite y los planetas mayores. La vista que conseguimos de la Luna, ocupando prácticamente todo el ocular fue realmente espectacular. Otra de las curiosidades de la noche, que se resolvió bastante bien con el pequeño refractor fue la Nebulosa Parpadeante [blinking nebula, NGC 6826], una pequeña nebulosa planetaria que vista tras un telescopio como en nuestro parece desaparecer si la miramos directamente y reaparecer si la miramos de reojo. Este efecto tiene lugar porque la nebulosa es muy débil (y solo puede ser vista por los bastones en nuestros ojos, que se encuentran en la periferia de nuestra retina) en comparación con su estrella central (que puede ser vista por lo conos, que tienen mayor presencia en el centro de nuestro ojo).

Observando con Casiopea

Otros objetos que pudimos observar (y comparar con los dos telescopios) antes de que nuestros invitados volvieran a sus casas fueron las galaxias M51 y M82 y la Nebulosa del Velo.

Al poco de quedarnos solos (serían las 3 de la mañana) bastantes nubes empezaron a aparecer en el horizonte, con lo que apenas nos dio tiempo a echar un vistazo al recien salido Júpiter. Pese a lo bajo que estaba en el horizonte (y el burbujeo que eso provocaba en sus bordes), la verdad es que tenía una calidad impresionante. Se distinguían muy fácilmente muchísimas bandas y su 4 satélites principales.

A estas alturas de la noche decidimos que lo mejor sería echarse una siesta para más tarde comprobar si el cielo se despejaba. La siesta duró unas 2 horas, y el cielo no se despejó. En cualquier caso, sobre las 6 de la mañana echamos otro vistazo Júpiter y pudimos sin demasiado problema distinguir la mancha roja del planeta y otros detalles que antes no habíamos podido observar.

Tras desmontar los equipos bajamos para Granada y sobre las 8 de la mañana, después de descargar los telescopios y demás aparejos nos tomamos unos merecidos churritos. Pese a no haber podido tomar ninguna foto (las nubes nos lo impidieron), en general creo que todos nos llevamos una buena impresión de la noche, y es que, por muchas fotos que tomemos, de vez en cuando hay que deleitarse la vista con una sesión visual como la de este fin de semana.